Seguramente lo habrás visto en las noticias o leído en el periódico: los taxistas de Barcelona y Madrid están en pie de guerra por una aplicación norteamericana, Uber. Desde que aterrizaron en España, webs como Uber, BlaBlaCar o Airbnb han provocado polémicas, movilizaciones e incluso juicios, pero ¿por qué? ¿en qué consisten estas aplicaciones y por qué molestan tanto? Analizamos 3 de las que más polémica han desatado desde su creación e intentamos dar con las claves de su éxito a pesar de todo… ¿dónde está el límite entre consumo colaborativo e ilegalidad?

Lo primero de todo es definir “consumo colaborativo”. El consumo o economía colaborativa es un sistema económico en el que se intercambian bienes y servicios a través de internet. Se basa en el sistema antiguo de trueque, pero dando uso a las nuevas tecnologías. El término fue utilizado por primera vez en el año 2007 por Ray Algar en un artículo en el Leisure Report, y fue popularizado a partir de 2010 gracias al libro “What’s Mine Is Yours: The Rise of Collaborative Consumption”. Se considera una de las ideas que cambiará el mundo y quizás por ello crea tanta polémica como pasiones desata.

  • Comencemos hablando de la que sea, quizás, la más polémica de todas: UBER. Uber es una aplicación móvil mediante la cual se conecta a pasajeros y conductores de vehículos que ofrecen servicio de transporte. Creada en la famosa Silicon Valley y financiada por Google, desde el año 2009, cuando se creó, ha tenido que enfrentarse a numerosos obstáculos en ciudades de todo el mundo. Sus mayores detractores son los taxistas, quienes consideran que los usuarios de la aplicación son taxistas ilegales. Sus defensores explican que los taxis tradicionales poco pueden hacer frente a los precios tan competitivos que ofrece la plataforma.
  • Y de Uber pasamos a BLABLACAR, que ofrece un servicio parecido al primero pero para medias y largas distancias. Esta web nació cuando Fréderic Mazzella (su fundador) tenía que volver a casa por Navidad y no quedaban billetes de tren así que decidió viajar en su propio coche y de camino se dio cuenta de que casi todos los demás coches iban vacíos como el suyo. Francia y España fueron los primeros países en los que comenzó a operar y poco después ya estaba presente en más de 12 países de Europa. Aunque comenzó siendo gratuita, desde el año 2014 se cobra una comisión entre el 9% y el 12% al pasajero (el porcentaje depende de la proximidad del viaje) y es aquí donde aparece Amovens, una alternativa española que ofrece el servicio de forma gratuita. El sector del autobús y del ferrocarril son los principales enemigos de este servicio, que han visto sus ingresos reducidos con la llegada de estas plataformas. Renfe, por ejemplo, reaccionó bajando sus precios y ofreciendo tarifas especiales.
  • Y por último hablamos de AIRBNB, la web que tiene en jaque a todos los hoteleros del mundo. Airbnb ofrece alquileres de viviendas y habitaciones entre particulares para estancias cortas. Creada en 2008, siempre ha estado rodeada de polémica, pero fue en 2014 cuando sufrió el mayor hachazo de su historia: la fiscalía de Nueva York inició una investigación ya que en la ciudad estadounidense es ilegal alquilar un apartamento por menos de 30 días. También en nuestro país se han tomado medidas legales contra la plataforma, el Gobierno de Cataluña le ha impuesto una multa de 30.000€ por comercializar apartamentos turísticos ilegales. Aun así, España es el tercer mercado más importante para Airbnb con más de 57.000 propiedades en alquiler.

Haxi, Lyft, Summon, Amovens…son otros ejemplos de webs colaborativas. ¿Qué opinas? ¿Eres usuario de estas plataformas? ¿Te son útiles o piensas que deberían ilegalizarse? ¡Estamos abiertos a todo tipo de opiniones! :)

29-05-2015