Ser influencer hoy en día se ha convertido en una profesión. Miles de jóvenes hacen, de lo que hasta hace poco era un hobbie, su profesión.

Un influencer es una persona que cuenta con credibilidad (o se le presupone) en algunos temas como videojuegos, maquillaje, alimentación, etc. y prueba de ello son el número de seguidores en redes sociales.

Si estudiaste marketing o publicidad seguro que te suena el “C2C” (consumer to consumer), ¿verdad? Pues el influencer sería el que juega el papel principal en este modelo de comunicación. No es la marca la que está mostrando su producto, es un usuario externo a ella, por lo que se presupone que su opinión es imparcial (algo totalmente falso si se tiene en cuenta que la marca le está pagando por ello).

Hay dos tipos principales de influencers: la celebrity, una persona influyente offline que aprovecha esa popularidad en el mundo de las redes sociales, alguien así como Kim Kardashian. El otro tipo es el nativo digital, personas de “a pie” que han ganado popularidad gracias a su labor en redes sociales. Estas últimas son ahora el objetivo de toda marca, ya que se les presupone más imparciales y con más feeling con los jóvenes.

Pero ¿sabes cuánto puede llegar a cobrar un influencer? Según un estudio de la empresa Captiv8 (dedicada a poner en contacto a influencers y empresas) una marca paga una media de 30.000 dólares por un tuit y unos 75.000 dólares por un post en Instagram o Snapchat (las redes sociales más populares entre jóvenes). Si hablamos de YouTube la cifra empieza a ser desorbitada: unos 187.000 dólares por un vídeo donde se hable de tu producto/servicio.

Eso sí, estamos hablando de personas con más de 7 millones de seguidores en sus redes sociales, algo nada fácil de conseguir.

Pero todo esto puede cambiar de un momento a otro. Hace solo unos días las autoridades reguladoras han dicho “basta” y han marcado ciertos límites en esta publicidad que a veces roza lo ilícito, ya que la mayoría de veces no se avisa en ningún lado que se trate de promoción o publicidad. A partir de ahora los influencers deberán avisar de forma clara que el contenido del post/vídeo/tuit/etc. se trata de un acuerdo comercial.

Una forma más barata de hacer uso de esta técnica son las “colaboraciones”, algo muy de moda en el mundo YouTube. Tu marca envía al influencer en cuestión unos productos (o lo invita a probar su servicio) y esa persona da su opinión en sus canales de redes sociales. Eso sí, asegúrate de que tus productos/servicios son buenos porque te arriesgas a que la opinión no sea del todo buena, no olvides que no puedes obligarle a hablar bien.

Nos parece una técnica bastante interesante, sobre todo para campañas que quieran llegar a un gran número de personas con “poco” coste, ya que en comparación con otros medios es una forma de publicidad muy barata.

 

13-09-2016