WhatsApp está de actualidad, y es que la compañía ha comunicado en su blog que dejará de cobrar los 90 céntimos anuales que ha venido cobrando desde el año 2013. Son ya 900 millones de personas las que usan a diario esta aplicación que, queramos o no, ha cambiado nuestra forma de comunicarnos.

En nuestro post de hoy vamos a ver qué aspectos de nuestras vidas han cambiado tras la aparición y éxito de esta aplicación de mensajería:

  • Mensajes más largos. ¿Te acuerdas cuando hacías malabares para que tu SMS no ocupara más de 140 caracteres? Pasar de los 140 caracteres suponía pagar más y claro, no queríamos. Por lo que para contar algo interesante pasábamos a la llamada o al “ya te contaré cuando te vea” (o mejor dicho “ya t cntare cnd t vea!”).
  • Escribimos mejor. Esto tiene que ver con el punto anterior. Con la fiebre de los SMS comenzamos a acortar tanto las palabras que a veces para descifrar un mensaje teníamos que tener una carrera universitaria y un máster. Escribir en WhatsApp es gratis, ocupe lo que ocupe, por lo que la ortografía ha mejorado mucho (aquí también influye los autocorrectores de los Smartphones).
  • Boom de los Emoji. Con WhatsApp ahora podemos expresar casi cualquier cosa sin necesidad de escribir una sola palabra, gracias a los emoticonos típicos que incorpora la aplicación: desde un mono tapándose los ojos hasta una geisha, pasando por un Papá Noel de color o la famosa peineta…
  • Compartimos más nuestras buenas noticias, y también las malas. Antes estábamos mucho menos informados de lo que le sucedía a cualquiera de nuestros familiares, amigos y conocidos. Ahora, cuando nos sucede algo bueno (y también algo malo) corremos a comunicarlo en nuestros grupos de WhatsApp.
  • Mucha más comunicación, quizás demasiada. Antes de la llegada de WhatsApp, que alguien diera señales de vida una vez al día (con suerte) significaba que eras súper importante para esa persona. Ahora la comunicación al ser fluida y gratuita es constante durante todo el día. Un claro ejemplo, antes tu madre te llamaba una o dos veces por semana para preguntar qué tal iba todo, si estabas comiendo bien o si te estabas abrigando lo suficiente. Ahora te encuentras un WhatsApp de tu madre a las 7 de la mañana donde te dice “abrígate, que hace frio”. Aunque pueda parecer algo bueno, es un arma de doble filo, sobre todo para personas que tienden a agobiarse con facilidad.
  • Demasiado control. Aunque son opciones que se pueden desactivar, lo cierto es que WhatsApp también ha traído consigo un mayor control sobre nuestra privacidad. Ahora nuestro interlocutor sabe si estamos “en línea”, cuándo ha sido la última vez que nos hemos conectado o si hemos leído o no su mensaje. Esto tiene por supuesto su parte buena (como el control parental, que es mucho más fácil ahora) como su parte mala.
  • Malentendidos. Si hay algo que es obvio es que una conversación escrita no puede competir con una hablada. Y es que en los mensajes se pierde la comunicación no verbal por lo que los malentendidos están a la orden del día. Os dejamos con un corto muy extendido en Redes Sociales que habla sobre este aspecto http://bit.ly/1KoCx0z

En definitiva, WhatsApp ha cambiado nuestras vidas, ya sea a mejor o a peor, eso es cuestión de gustos. ¿Tú eres de WhatsApp o sigues llamando para mantener una conversación? 

19-01-2016